Entrevista “Historia de El Rubio”

Historia de “El Rubio”

Cristòfol Pons Tortella (més info)

 El hombre que coordinó los anarquistas del desembarco

 Reportatge a Perlas y Cuevas, serial a càrrec de Rafael Ferrer Massanet.

(1)

Es un hombre alto, curtido, sagaz, al que setenta y nueve años de vida han dado serenidad y ternura. Le veo esta tarde del 6 de mayo /de 1986/ en el Centro Social de Manacor, escuchando las palabras del presidente Gabriel Cañellas, al que cede paso cuando acaba la charla. El presidente, claro, no sabe quién es él. Le veo ahora recogiendo un libro codo a codo con Salvador D. Y Gabriel G. Ha escogido ‘El Cicló’, de Aguiló y Tarongí, que habla de aquella aventura, tan lejana y tan inmediata aún, tan inquietante. Bajamos luego la escalera del Centro Social mientras Sebastià Nicolau se queda mirándonos. De la calle Major vamos por Sa Bassa hasta los aparcamientos. Manuel, en la esquina de su tienda, saluda con una inclinación de cabeza (…) feliz.

¿Con quién digo que hablo?

Llámame Rubio, que es como Bayo me llamaba.

¿Y quién digo que eres, Rubio?

Di que llegué a coordinar todas las fuerzas confederales (CNT) que desembarcaron con Bayo en agosto de 1936.

Lo sabía, por supuesto; pero era él quien tenía que decirlo.

¿Cuándo conociste al Capitán Bayo?

En el trayecto Barcelona-Valencia que hizo una expedición salida el 5 de agosto de 1936. Fue en el ‘Almirante Miranda’, sobre cubierta, entre las 2 o las 3 de la madrugada del 6 de agosto.

Cuenta ¿quieres?

Estaba yo con el Grupo 19 de Julio, sobre cubierta, al lado de una escotilla. Abajo había un saloncito donde algunos militares y algunos políticos estaban reunidos con Bayo desde que salimos del puerto de Barcelona. Nosotros les escuchábamos, hasta que sobre las 2 o las 3 Bayo salió a cubierta y nos saludamos.

¿Recuerdas de qué hablasteis?

Bayo nos preguntó quiénes éramos, cosa que le explicamos, y se mostró muy cortés y muy contento, al mismo tiempo que daba pruebas de optimismo. Recuerdo que dijo: la expedición es muy importante en número y en material, y espero no tener graves problemas.

¿Qué impresión sacaste de este primer encuentro?

Buena impresión. Yo había oído hablar de Sandino, de Guarner, pero no de Bayo, del que sólo sabíamos que era el jefe de la expedición. Siempre hay un superior…

¿Qué otros mandos navegaban aquella noche en el ‘Almirante Miranda?

Entre otros, estaba Virgilio de Llano, que era Jefe de la Columna Socialista del PSUC y luego sería Comisario del Ejército del Este con el General Pozas como jefe militar. Estaban también dos diputados por Madrid. Y Villacuenca, del Partido Comunista; y el capitán Pajarero.

Vamos al grano, Rubio; hablemos de Bayo

Tiempo habrá para ello, aunque preferiría no hacerlo porque tendré que ser muy duro con él, y ya no puede defenderse.

Sé que os enfrentasteis durante la campaña del 36 en Sa Coma.

Tuvimos divergencias de (…) muy profundas, ya hablaremos de estos incidentes (…) a su debido tiempo.

Hablame de su aspecto, de su manera de ser.

Alberto Bayo tenía una voz fuerte y cerrada, pero se comportaba, habitualmente, con mucha educación. Jamás abandonaba el uniforme ni se quitaba la gorra y gesticulaba muy poco.

¿Cómo hablaba, cómo miraba?

Su mirada era abierta, sin doble fondo. Y su lenguaje era normal, es decir, no se le adivinaban sus aficiones literarias. Yo nunca hubiera creído que le gustara escribir.

DE VALENCIA A IBIZA. COMIENZA LA AVENTURA.

Ya hablaremos otro día del grupo 19 de Julio al que aludías. Supongo hay mucho que explicar de este famoso sexteto, y tiempo habrá para ello, si Dios quiere. Estábamos hablando de cuando conociste a Bayo en el ‘Almirante Miranda’, proa a Valencia. ¿A qué ibais a Valencia, Rubio?

A recoger al capitán de la Guardia Civil Manuel Uribarry, que también estaba organizando una expedición a las islas, concretamente a Ibiza. Bayo y Uribarri habrían decidido unir sus respectivas fuerzas.

¿Qué fuerza aportaba Uribarry?

Además del grupo de guardias civiles, aportó unos cuatrocientos hombres, entre ellos una mayoría de CNT.

Llegasteis a Valencia en la mañana del 6 de agosto. ¿Hasta cuándo permanecisteis allá?

Estuvimos apenas 20 horas. Reembarcamos aquella misma noche, y a primera hora del 7 zarpamos otra vez.

¿En qué buque embarcó Uribarry?

En el ‘Mar Cantábrico’, al que daban escolta el ‘Antequera’ y el Miranda, en el que iba Bayo.

¿Cuántos hombres, en total, formabais la expedición?

Unos 2500, quizá. Resulta difícil dar una cifra exacta.

Pusisteis rumbo a Ibiza.

Exactamente. Al amanecer del viernes 7 de agosto los buques se detenían en el estret entre Ibiza y Formentera.

OCUPACIÓN DE FORMENTERA

Primero ocupasteis Formentera, dicen.

Sí, pero yo no estuve allí. Me quedé en el buque, como la mayoría de la expedición, pues si bajamos todos a Formentera, no cabemos.

¿Cuánta fuerza fue necesaria para ocupar la isla?

Apenas una sección. Unos 25 hombres al mando de un teniente. También desembarcaron los dos diputados madrileños. La guarnición de la pequeña isla se redujo por rendición, sin apenas tiros, sin problemas. Creo hubo un único fusilamiento.

¿Qué fuerzas ocupaban Formentera a la llegada de esta expedición?

Una sección del Regimiento de Palma y algunos guardias civiles y carabineros, que no opusieron resistencia. Antes se habían enviado dos parlamentarios, y la negociación fue rapidísima, uniéndonos a nosotros no sólo la guarnición, sino la casi totalidad de los formenterenses.

DESEMBARCO EN IBIZA

Te habías quedado en el Almirante Miranda, frente a Ibiza.

Exacto. Cuando supimos que lo de Formentera estaba resuelto, Bayo ordenó repetir la operación de los emisarios y mandó a otros dos parlamentarios a Ibiza. Justo delante del puerto, pese a llevar bandera blanca, les saludó una ráfaga de ametralladora, y acto seguido el Miranda cañoneó el castillo. Seguramente habría un contacto radiofónico, entre Bayo y guarnición de Ibiza, instigando a la rendición aun antes de la salida de la lancha de los dos emisarios.

No hubo acuerdo. ¿Qué se hizo entonces?

Los buques, algo separados, pusieron rumbo NE, no lejos de la costa, y después de pernoctar a bordo, en la madrugada del 9 de agosto desembarcamos en Ibiza.

¿Dónde desembarcasteis exactamente?

Nosotros, los del Grupo 19 de Julio, desembarcamos con Uribarry y sus hombres en un paraje conocido como Pou des Lleó, frente al islote de Tagomago. Seríamos unos 500 hombres a lo más, y no disparamos ni un solo tiro. No había nadie, ni se veían casas. Pusimos pie sobre los roquizales en un día idéntico al que en 1235 ¿ habían llegado los hombres de Jaime I el Conquistador.

¿Y el capitán Bayo?

Bayo y sus hombres desembarcaron algo más arriba, en un lugar al que llamaron cabo Malo (¿?) no lejos del pueblecito de San Carlos. Unos y otros nos esparcimos sobre el terreno y avanzamos sin dificultad alguna, a un paso normal, pero escudriñando cualquier recoveco, incluso los matojos, donde pudiera esconderse el enemigo. Nuestro objetivo era la ciudad de Ibiza, y hacia ella íbamos avanzando sin oposición alguna, hasta llegar a San Carlos.

EL CAPITÁN BAYO ME BAUTIZÓ EN SAN CARLOS

Me decías, Rubio, que en San Carlos te topaste otra vez con el capitán Bayo.

Sí. El Grupo 19 de Julio entró en el pueblecito y allá nos topamos con Bayo, que iba con unos veinte marinos y un oficial. Precisamente el nombre de Rubio me lo puso allí el capitán.

¿Cómo fue eso?

Bayo me dijo: “Rubio, ¿cómo va?”, y yo le respondí: “Ha ido bien; nos hemos encontrado”. Entonces respondió: “Sí, ya te he visto, ya te he visto”. Y ya no me llamaría otra cosa que Rubio. Y con él, otros muchos más.

¿Qué hicisteis en San Carlos?

Descansando en la Plaza Mayor nos sorprendieron unos disparos, los primeros que iban a por nosotros. Inmediatamente comprobamos que procedían de una ventana de la sacristía de la iglesia, una ventana que se abría sobre el brocal de un (¿?)

¿Cómo reaccionasteis?

Bayo fue contundente: ordenó atrapar a los francotiradores, que eran el cura y su padre, y mandó fusilarlos inmediatamente, en la misma plaza.

¿Cambiasteis disparos?

No; al verse cercados se entregaron. Disparaban con escopetas de caza.

¿Murieron?

Sí.

¿Qué más hizo Bayo?

Se incautó de un camión y salió, rápidamente, hacia Santa Eulària, para seguir hasta Ibiza capital. Nosotros seguimos a pie, en la misma dirección, pero antres de llegar a Santa Eulària tuvimos un herido, pues nos dispararon desde “las minas”. Al herido lo operó un capitán médico, en una casa de campo.

¿Qué eran “las minas”?

En el campo, no lejos del camino, se abrían unos agujeros de poco más de un metro de diámetro, que decían eran silos de carbón, abandonados. Desde estos agujeros nos tiroteó la Guardia Civil, que nos cogió un tanto por sorpresa, pero que al final abandonó el hostigamiento y salió en dos (…)

Y llegaron a Santa Eulària.

No hubo, tampoco, resistencia. Todo fue muy rápido, pero habría llegado la noticia de los dos fusilamientos de San Carlos y sólo un hombre nos hizo frente. Lo cogieron y lo fusilaron también en el mismo lugar; era el hermano del cura de San Carlos.

EN LAS PUERTAS DE IBIZA CAPITAL

Eras consciente, Rubio, del pánico que desencadenabais?

Yo vi más entusiasmo que miedo, a nuestro paso por Ibiza.

¿Cuándo entrasteis en la capital?

Muy a primera hora del domingo nueve de agosto. Habíamos dormido un poco, desperdigado en una vasta zona, pero apenas despuntó el día fuimos reuniéndonos a las puertas de Ibiza. Éramos muchos, la verdad. Bayo hizo una entrada un tanto espectacular, al tiempo que eran liberados los presos políticos que estaban en el castillo. Enseguida supe que en Ibiza había un grupo importante de libertarios, de los cuales, por lo menos diez estaban detenidos en aquel castillo de tan trágico recuerdo, y entre ellos un muchacho de 19 años, Ángel Palerm, estudiante de letras y buen articulista, que pertenecía al comité local. Después salvaría la vida, pero a costa del exilio.

Rubio, si no tienes alguna intervención personal que contarme, corramos un tupido velo sobre este episodio de vuestra entrada en la ciudad de Ibiza.

Hubo muchos desmanes, entonces y después. No; no tuve yo intervención alguna en este episodio, así que pasemos a otro punto que sí me importaba de verdad: Cabrera.

DOCE HORAS EN CABRERA CON DOS MENORES DE EDAD

Bayo ignoraba que los seis integrantes del Grupo 19 de Julio íbamos por libres, que (no) admitíamos su autoridad, y que nuestro pensamiento estaba siempre en otro lugar.

Y decidisteis emprender la guerra por vuestra cuenta.

A los dos días de vagar por Ibiza bajamos al muelle y nos apoderamos de una pequeña goleta, un velero de dos palos con el que decidimos ir hasta la isla de Cabrera.

¿Sin despediros…?

Actuábamos por nuestra cuenta. Íbamos a zarpar los seis del Grupo más el patrón del velero, cuando se acercan dos muchachas y nos dicen que vienen con nosotros. A mi aquello no me gustaba, pero ellas insistieron. Pertenecían a las Juventudes Libertarias de Ibiza y tenían 18 años recién cumplidos, es decir, que en aquella época todavía eran menores de edad. Pero reclamaban su derecho de luchar por la llibertad.

¿Qué hicieron en Cabrera?

Les enseñé a manejar un fusil ametrallador que había cogido en Ibiza.

¿Nada más?

Nada más. A Cabrera había llegado una expedición procedente de Menorca, encontrándose con que los carabineros de la guarnición eran adictos a la República, así que me di cuenta que allí no había problema alguno a solventar, y después de permanecer doce horas en la pequeña isla, zarpamos otra vez, pero hacia Levante.

¿Cuántos años tenías, Rubio?

Veintinueve. Ahora cumplo setenta y nueve.

¿Hacia donde ibais?

Hacia Ciudadela. Hacia Menorca.

Pasaríais frente a Porto Cristo, frente a Punta Amer.

Sí, vimos toda esta costa, pero nosotros ignorábamos aun donde íbamos a desembarcar cuando nos uniéramos otra vez a las fuerzas de Bayo, como Bayo tampoco conocía nuestro propósito.

¿Sabía, por lo menos, de vuestra partida de Ibiza?

Debió saberlo, quizá por lo de las chicas. Porque al llegar al puerto de Ciutadella nos salieron al encuentro el contramaestre de Marina y un tal Juan Mascaró, que luego sería fusilado en Mallorca, con la orden tajante de presentarme a ‘Cas General’, donde se ubicaba la Comandancia Militar de Mahón. Todo aquello no quedaba muy claro, pero ya lo he dicho: yo tenía veintinueve años y toda una lucha por hacer.

(2)

(ACLARACIÓN. En la primera entrega de este trabajo, aparecida el 29 de mayo último, y en el capítulo “Doce horas en Cabrera con dos menores de edad”, se decía del Grupo 19 de Julio, respecto a bayo, “íbamos por libres, no admitíamos su autoridad y que nuestro pensamiento estaba en otro lugar”, cuando en realidad sobraba el ‘no’, por lo que el párrafo correcto es así: “íbamos por libres, admitíamos su autoridad aunque nuestro pensamiento estaba en otro lugar”.

Aclarado este lapsus, que somos los primeros en lamentar, le pedimos a El Rubio qué quería decir exactamente cuando afirma que iban ‘por libres’, a los que nuestro interlocutor contesta:

Ir por libres quiere decir que no estábamos integrados en ninguna columna, sino que íbamos con propósitos de organización del movimiento en los lugares conquistados (¿?). Es decir, que nuestro propósito no era hacer solamente la guerra, sino con ella la revolución, porque sabíamos lo que una República significaba en contenido social y no queríamos arriesgar nuestras vidas para volver a un sistema (¿?) del cual ya habíamos sido víctimas).

Decías, Rubio, que llegasteis al puerto de Ciutadella los seis integrantes del Grupo 19 de Julio y las dos chicas ibicencas, y que apenas llegar…

Nos dieron la orden de presentarnos inmediatamente, a la Comandancia Militar de Maó.

¿Podrías reconstruir los hechos?

Por supuesto; fui al ayuntamiento y pedí dos coches con los que nos trasladamos a Maó, a la Comandancia Militar, que estaba a las órdenes del ‘General’ Marqués, que nos recibió de inmediato.

Vayamos por partes; ¿quién era el ‘general’ Marqués?

Marqués era un sargento de Infantería

(peu de foto: la ‘Caseta d’En Moix’, junto a la playta de Sa Coma, donde estuvieron los del Transporte Marítimo y de cuya galería hoy destruida, El Rubio se dirigió a la tropa para crear la Columna Roja y Negra) que, con una sección, se había dirigido a Capitanía General alegando ser portador de un parte del Regimiento, cuando en realidad las clases del Regimiento se habían sublevado contra sus jefes, a favor de la República. Marqués se personó ante el general, que estaba reunido con su Estado Mayor, y, una vez reducidos, difundió un parte en el que decía: “Aquí el General Marqués: Viva la República”.

¿Así que un sargento se había autoascendido a general?

Sí.

Entonces, Rubio, el Grupo 19 de Julio y las dos chicas os presentasteis al ‘General’ Marqués: ¿por qué quería veros?

Me dijo que habíamos salido de Ibiza con dos menores de edad y que tenía órdenes de reintegrarlas a sus familias. Yo, entonces, le hice presente que estábamos en guerra civil y que había vivido en Barcelona combatiendo en las barricadas en donde era corriente ver no a menores de 18 años, sino de 14, combatiendo en plena calle, y que expediciones que habían salido para el frente de Aragón contaban en sus filas muchos menores de edad. Marqués comprendió el voluntariado de las chicas y accedió a que continuaran con nosotros.

¿Dónde tuvo lugar esta conversación?

En el despacho de Marqués.

¿Recuerdas algo más sobre esta entrevista?

Sí: Marqués tenía sobre la mesa una pistola niquelada, con la culata de nácar, y yo la cogí y se la entregué a una de las chicas, María ‘la Morena’, que no tenía pistola, al tiempo que le decía al ‘General’: “Tu no la necesitas y ella no tiene”. Marqués me contestó: “Ja m’has fotut”, pero no impidió que entregara la pistola a la chica. Me dio unos golpecitos en la espalda y me sonrió.

Rubio; supongo que vuestra aventura con las dos chicas no se redujo a lo bélico. Quiero decir que tenías tu 29 años, poco más o menos tendrían los otros cinco miembros del grupo y las dos chicas, 18; erais un conjunto libertario: ¿qué papel jugó el sexo en esta guerra?

Ninguno. En todos los días de preparación del desembarco y en todo el tiempo que estuvimos en Mallorca, no tuvimos ni la menor manifestación sexual ni amorosa. Las dos chicas fueron consideradas como unas extraordinarias combatientes, y recibieron el mismo trato que los hombres. Dormíamos todos juntos, incluso en pleno campo, y nunca pasó nada.

¿Cómo concluyó la entrevista con Marqués?

Nadie más habló. Nosotros regresamos a Ciutadella y devolvimos los dos coches al Ayuntamiento. Recuerdo que durante el trayecto Maó-Ciutadella vimos algunos muertos al borde de la carretera; habían sido fusilados. En las cuestas de Ferrerías había siete u ocho.

PRIMER CONTACTO CON LA CNT MENORQUINA

¿Cuándo contactasteis con la CNT de Menorca?

En la mañana del sábado 15 de agosto volvimos a Maó. Llegamos a la Plaza del Regimiento de Infantería, donde estaban acuartelados muchos milicianos de los que habían llegado a Barcelona, así como algunos de Menorca. Se intuía la proximidad de la salida hacia Mallorca.

¿Visteis a Bayo?

Por la mañana no.

¿Qué hicisteis?

El Grupo quería contactar con CNT de Maó y fuimos a su local, situado en una pequeña plaza próxima al mirador sobre el muelle. Nuestra única intención era darnos a conocer, que supieran de la existencia del Grupo 19 de Julio y lo que en realidad nos proponíamos.

¿Y qué os proponíais?

En primer lugar, la organización de la milicia en una columna confederal CNT-FAI con todos los elementos dispersos, que lo estaban debido a lo precipitado e improvisado de la expedición desde su punto de partida, Barcelona.

¿Cómo sería esta columna confederal que proyectabais?

La columna recibiría el nombre de Roja y Negra. El personal sería encuadrado en centurias, y cada centuria elegiría su jefe, al que debería obediencia absoluta. Se reorganizaría el avituallamiento tanto en víveres como municiones, se nombrarían las personas que tendrían que ocuparse de la intendencia de la columna. Se nombrarían los servicios de enlace, sanitarios y haríamos el ofrecimiento a Bayo de que los del Transporte Marítimo CNT-FAI (que sabíamos llegarían inmediatamente a Mallorca) se encargaran, con los obreros portuarios de CNT, de la descarga de material que arribara a la costa, al tiempo que llevaran control de todo ello.

¿Qué experiencias avalaban vuestro proyecto?

Nuestra experiencia en el sindicalismo nos facilitaba la organización de los servicios asumidos por personal de cada especialidad o ramo: Transporte Marítimo, Transporte Portuario, Cuerpo de Tren, Alimentación, Distribución, Panaderos, Sanitarios, Médicos, etc. Además, yo tenía conocimiento de la llegada desde Cabrera de los del Transporte Marítimo, entre los que estaban, como responsables, Maeztu, Lechas y Yago, destacados militantes.

De ellos hablamos enseguida. Rubio, ¿cómo acabó vuestra reunión con la CNT de Maó? ¿Llegasteis a algún acuerdo?

No tomamos acuerdo alguno, fue un cambio de impresiones, un ponernos al corriente de nuestros respectivos propósitos. El nuestro, como he dicho, era la organización de la Columna Roja y Negra.

¿Y el suyo?

Seguir manteniendo una colaboración estrecha con el pueblo y continuar la lucha.

¿No hablasteis de la inminencia de la salida hacia Mallorca?

Comentamos la situación del momento, aunque no sabíamos todavía que la salida sería aquella misma noche. No obstante, se registraba por doquier una animación inusitada.

¿No hubo más temas en vuestra conversación?

Bueno, los menorquines nos dieron a conocer el desarrollo de su dominio de la isla, que se debía a los componentes del (…) del Ejército, del que el sargento Marqués se había erigido ‘general’.

YAGO, MAEZTU Y LECHAS

Unas líneas más arriba, al hablar de vuestros avales para el proyecto de la Columna Confederal, has citado tres nombres (¿?): Yago, Maeztu y Lechas. ¿Quieres hablarnos de ellos?

Yago, como Lechas y Maeztu, era un destacado militante del Transporte Marítimo, organizador, semanas atrás del movimiento, de la requisa de armas de los buques anclados en el puerto de Barcelona, cuyo botín fue llevado al Sindicato del Transporte. Naturalmente el suceso motivó un gran revuelo, llegando hasta los Servicios de Seguridad.

¿Qué hizo, entonces, el Gobernador Civil de Barcelona?

Una noche llegaron tres camiones de Guardias de Asalto y rodearon el sindicato del Transporte, sito en la Rambla, junto al local que entonces ocupaba la Compañía Transmediterránea. El capitán que los mandaba subió al Sindicato, acompañado de una patrulla, y presentó la orden de requiso de las armas que habían sido sustraídas de los buques.

¿Estabas en el local, Rubio?

Sí, junto a muchos militantes, entre los que recuerdo a García Oliver, Durruti, Yago, Maeztu, Merino, Francisco Ascaso, el tolstoiano Navarro, que era secretario del Transporte Marítimo, etc.

¿Entregasteis el botín?

Se sacaron cuatro o cinco fusiles, un par de escopetas y los entregaron al capitán de Guardias de Asalto, que no replicó.

¿Qué porcentaje de armas le entregasteis de la que se habían requisado?

Muy pocas. Pero el Capitán se dio por satisfecho de haber cumplido su misión. Dijo eque en la calle tenía cien hombres, pero la realidad era que estos ya estaban rodeados por grupos de defensa dispuestos a neutralizarlos. No hubo incidente alguno: cuando hacíamos un trabajo, lo hacíamos bien.

¿Conocías también a Maeztu?

Claro que sí. Luego estuvimos juntos en Mallorca; fue el administrador de la Columna Roja y Negra. Más tarde, el 3 de mayo de 1937, junto con Merino, respondió a la provocación de los hechos que originaron una sangrienta semana en Barcelona, cuando la Generalidad, junto al Gobierno Central y el Partido Comunista, declararon la guerra a la CNT catalana.

¿Y Lechas?

Lechas, alias El Artillero, había reducido al general Goded en Capitanía General, del Paseo Colón, cuando el 19 de julio Goded llegó a Barcelona desde Mallorca.

¿Por qué esperabas, precisamente, a estos tres hombres?

En primer lugar, porque disponían de 400 o 500 hombres, que se habían estacionado en Cabrera, desde Barcelona y luego, porque sabiendo que Bayo les había visitado proponiéndoles un desembarco en La Dragonera y ellos se habían negado, me parecía acertada su negativa debido al absurdo que supondría desembarcar en este pequeño islote.

RUMBO A LA ISLA DE MALLORCA

Aquel sábado 15 de agosto de 1936, cuando salisteis del local de CNT de Maó, ¿qué hicisteis los del Grupo 19 de Julio y las dos chicas?

Fuimos al muelle, donde se registraba un gran movimiento.

¿Viste a Bayo?

Sí, en el muelle, entre quince o dieciséis personas de su Estado Mayor. Le vi muy ocupado.

¿Hablaste con él?

No. Tan sólo nos saludamos desde lejos.

¿Dónde estaban los buques?

Los buques estaban atracados en el muelle de la zona de Mahón, y poco a poco los buques fueron llenando sus bodegas y cubiertas de milicianos que cantaban, gritaban, etc. La euforia era total.

¿Tan sólo estaba en los muelles el personal que iba a salir para Mallorca?

No; había acudido muchísima gente a despedirnos.

¿En qué buque embarcasteis los del Grupo 19 de Julio y las dos chicas?

En el Mar Cantábrico.

¿A qué hora embarcasteis?

No lo sé; en la guerra no hay días ni horas, sólo hay combates.

¿Qué hicisteis, por la noche, en el barco?

Hablar hasta las tantas y dormir un poco. Mejor dicho; dormir, no.

¿Qué pensaría de ti, Rubio, el Capitán Bayo?

¡Yo qué sé! Bayo no sabía aún que yo sería el coordinador de las fuerzas confederales –CNT- y… yo tampoco lo sabía; como ignoraba, también, el papel que iba a jugar en el desembarco.

¿Explica eso que Bayo no prestara excesiva atención a vuestra salida de Ibiza?

Puede. Creo que si Bayo se acordaba de mí, y me saludaba, era tan sólo porque sabía que siempre estaba presente en los fregados.

(Peu de foto: Desde el interior de la caseta d’En Moix se ve la Punta de s’Illot. El mar está a dos pasos. Un altre: La excavación en la roca, frente a la caseta de Carabineros, facilitó el atraque de las lanchas de desembarco).

Volvamos a aquel amanecer del 16 de agosto.

Toda la tropa estaba despierta antes del amanecer. Para desayunar nos dieron una lata de sardinas y nos sirvieron café.

¿A qué altura estabais cuando clareaba?

Al clarear el día estábamos frente a la costa de Artá, pero lejos. Luego, sobre las 6, el Mar Cantábrico pasaba frente a Punta Amer y doblaba hacia la bahía de Sa Coma, junto a otros buques. Había marejadilla, pero no niebla; la niebla vino después, al desembarcar.

EL DESEMBARCO, LAS PRIMERAS PALABRAS

¿Viste a Bayo cuando desembarcaba, Rubio?

Sí, le vi en el preciso momento de llegar a tierra, frente a las peñas con que arranca Punta Amer al extremo Este de la playa de Sa Coma. Nuestras lanchas llegaron casi al mismo tiempo.

¿Es cierto que Bayo quiso ser el primero en poner pie en Mallorca?

Yo no sé si lo quiso, pero sí fue el primero en desembarcar.

Dices que le viste.

Lo vi en el agua, andando sobre una laja (‘tensana’), y llegar el primero a tierra. Le seguía un grupo de unos veinte marinos.

¿Sonó algún tiro?

Sí, pero de muy lejos. Nosotros, así como íbamos llegando, nos desplegábamos a lo largo de la playa y arranque de Punta Amer.

¿Tuvisteis alguna baja en los primeros momentos?

Sí, algún herido.

¿Qué hizo el Grupo 19 de Julio?

Nos situamos en una pequeña casa, de color blanco, a pocos metros del agua. Luego supe se la conocía como Sa Caseta d’En Moix.

¿Cómo fueron los primeros momentos del desembarco?

Realizando el primer despliegue de tropas cesaron los tiros que nos llegaban de lejos, sin ver al enemigo. Se pusieron unas avanzadillas y hubo agrupamiento de fuerzas delante la caseta d’En Moix.

¿Quién convocó el agrupamiento?

El Grupo 19 de Julio.

¿Convocasteis una reunión a espaldas de Bayo?

Bayo no estaba allí en ese momento.

¿Dónde estaba?

No lo sé.

¿En qué consistió aquella reunión de fuerzas?

En ponerlas en coordinación unas con otras y hacerles ciertas advertencias sobre disciplina.

¿Quién les habló?

Yo mismo, desde la galería de la caseta.

¿En nombre de quien les hablaste?

Nadie me preguntó quien era yo.

Les dirías que ibais a constituir la Columna Roja y Negra…

Dije que éramos miembros de CNT-FAI y que formaríamos una Columna que proponíamos se llamara Roja y Negra.

(Peu de foto: Punta Amer, zona próxima a la playa de Sa Coma. La figura humana está situada, exactamente, donde atracó la primera lancha de Bayo que se acercó a tierra aquel 16 de agosto.)

¿No suponía una temeridad, por vuestra parte, hablar a la tropa sin orden del Capitán Bayo?

No, porque era constructivo.

En el área castrense, Rubio, la ‘constructividad’ podría no avenirse totalmente con la disciplina. ¿No había otros mandos?

No conocíamos otros mandos; sólo a Bayo.

¿Cuándo se enteró?

Mientras yo estaba hablando a la tropa, desde la caseta Moix, llegó Bayo y subió hasta donde me encontraba con el Grupo.

Tendrás que aceptar, Rubio, que ‘os fumasteis’ la jerarquía.

¿Es que una tropa conoce a su general, cuando va a la guerra?

Prescindisteis de vuestro capitán.

El no tenía control alguno y probablemente lo que quería era que alguien organizara aquella tropa salida de Barcelona y Menorca sin coordinación.

¿Qué dijo Bayo?

Que también se había desembarcado en Porto Cristo y otras calas intermedias, y que Porto Cristo ya había sido ocupado.

¿No se mostró reticente por tus palabras a la tropa?

No, al contrario: en la conversación que mantuve con él, allí mismo, me dijo que era necesario consolidar el desembarco: ‘hay que profundizar’, me dijo, y me señaló la loma donde está situada ‘Sa Torre Nova’ y ‘Sa Torre Vella’, que él llamó ‘castillo’. “Es necesario ocupar el castillo –añadió, señalando las torres- recibe la orden de ocupar esa loma, esto inmediatamente. Ya nos volveremos a ver pronto”. Yo le contesté que la señal sería emplazar la bandera a lo alto de la torre como señal de conquistada.

¿A qué bandera te referías, Rubio?

A la nuestra; la de la CNT

¿La roja y negra?

Sí.

¿Tuvisteis vuestra guerra de banderas?

En absoluto; cada fuerza ponía la suya en las posiciones conquistadas.

(Peu de foto: la caseta d’En Moix, ahora en ruinas).

(3)

OCUPACIÓN DE SA TORRE NOVA Y SA TORRE VELLA

Decías, Rubio, que Bayo te dio la orden de ocupar Sa Torre Nova y Sa Torre Vella.

Y a las once de la mañana del mismo día del desembarco, las Torres estaban ocupadas por nosotros.

¿Con lucha?

Un tiroteo de unos diez minutos.

¿Desde dónde os disparaban, Rubio?

Desde las mismas Torres.

¿Y durante el trayecto?

Nada, ni un tiro.

¿Tuvisteis algún herido?

En la operación, ninguno.

¿Heristeis a alguien, vosotros?

En el patio de una de las Torres encontramos manchas de sangre fresca.

¿Cuántos hombres te siguieron en esta operación?

Pedí voluntarios y me siguieron muchos, pero reduje el grupo a unos 400.

¿De qué armamento disponíais?

Estábamos armados con fusiles y bombas de mano. Algunos, además, llevaban pistola.

¿Disponíais de suficientes municiones?

¡Sí!

¿Qué arma llevabas tú, Rubio?

Un fusil ametrallador.

¿Lo disparaste?

Sí, servido por las dos Marías, las ibicencas. Ellas llevaban una mochila cada una, con los peines, y servían mi fusil ametrallador. Valió de algo la instrucción que les di durante aquellas horas que estuvimos en Cabrera.

¿Quién mandaba la expedición a Sa Torre Nova y Sa Torre Vella?

Yo mismo, asistido por el Grupo 19 de Julio.

Decías que apenas hubo lucha.

Exacto; un breve tiroteo.

Lo pones muy fácil, Rubio.

Desde Sa Coma a las Torres hay poquísima distancia, unos tres kilómetros poco más o menos, en línea recta, y desde la misma caseta d’En Moix se divisaba el objetivo apenas sin obstáculo alguno. Sa Torre Vella y Sa torre Nova son casi vecinas; la primera está en lo alto de un otero, y la segunda hacia la mitad de la falda, mirando ambas hacia Sa Coma. Por la poca intensidad de los disparos que nos hacían supimos que no habría lucha, así que decidimos separarnos y realizar una operación-tenaza, dejando un paso libre para que pudieran retirarse sus ocupantes, que no debían ser muchos.

¿Cuál de las dos Torres ocupaste tu, Rubio?

Sa Torre Vella.

¿Encontrasteis alguna persona en las Torres?

Ninguna.

¿Cómo os organizasteis? ¿Qué hicisteis una vez ocupadas estas posiciones?

En Sa Torre Vella instalamos nuestro cuartel general, y una vez organizados llegué hasta Sa Torre Nova, donde estaría nuestro hospital de Sangre.

¿Ya tenías heridos?

Hasta el momento, ni uno.

La línea del ferrocarril pasaba muy cerca de las Torres. Supongo no habría servicio.

Claro que no lo había. Nada más llegar a Sa Torre Vella cortamos la línea férrea, dinamitando un trozo de vía, lo que nos permitió utilizar el pequeño túnel como polvorín.

BAYO EN LAS TORRES

Supongo que Bayo no tardaría en visitar vuestra posición.

En efecto, llegó a las Torres sobre las dos de la tarde. Vino andando desde Sa Coma, acompañado de Pajarero y un suboficial apellidado Fernández. Bayo se mostraba satisfecho, y al presentarme a sus acompañantes dijo que los aceptáramos como asesores.

¿Hubo alguna reticencia, por vuestra parte, en aceptar esos dos técnicos militares?

Ninguna. Fueron aceptados sin inconveniente, más bien con agrado.

¿Qué otro objetivo os señaló el capitán Bayo?

Después de hablar de la situación del frente, dijo: “En Porto Cristo se combate fuerte, yo quisiera asegurar más el desembarco y sería conveniente que mañana al amanecer tuviéramos ocupada esta montaña de la izquierda”. Se refería a la loma conocida por Ses Talaies, próxima a Son Carrió.

¿Le diste, de inmediato, garantía de ocupar la posición?

Sí, le di la conformidad y la seguridad de que el objetivo sería cubierto. Se congratuló de nuestra buena disposición y tuvo, incluso, palabras de elogio. Recuerdo que dijo éramos buenos combatientes… pero con un defecto: que pedíamos la palabra. Resulta que nada más llegar Bayo a la Torre se dirigió a la tropa y algunos le interrogaron, cosa que parece le molestaba.

(Peu de foto: Extremo Este de la playa de Sa Coma, en su confluencia con Punta Amer. Ahí desembarcaron las tropas de Bayo el 16 de agosto. La fotografía fue tomada al amanecer, en la misma hora del desembarco)

¿Qué le contestaste tu, Rubio?

Quise retardar la respuesta para otra ocasión, porque quería dársela con hechos.

¿Tampoco le pediste cosa alguna?

Le pedí a Bayo que la Compañía de Ingenieros de Transportes instalara una línea en cada posición, según se fuera avanzando, cosa que se hacía de inmediato. Además, se estableció un servicio de enlaces.

Rubio; aparte estas cuestiones técnicas, interesa también la aventura humana, la circunstancia personal del momento. Por ejemplo; ocupasteis las Torres sobre las once de la mañana y hasta las dos no vino Bayo. ¿Ya habías comido?

Sí, sí… Huevos duros y sardinas en lata, con pan.

¿Todos igual?

Creo que sí.

¿No tenías las llaves de las despensas de Sa Torre Nova y Sa Torre Vella…?

abrirían sin llave, supongo.

¿Saquearon las casas?

Yo me ocupaba de la guerra y no de lo que hicieron los demás. Sólo sé que di orden de no tolerar ninguna requisa.

¿Cuánto tiempo estuvo Bayo con vosotros, en las Torres?

Una media hora. Luego regresó a Sa Coma, solo, y andando tal como había llegado.

 

LOS ANARQUISTAS DE CABRERA DESEMBARCARON EN PUNTA AMER, SA COMA

 

¿Cuántos hombres ocupasteis las Torres?

De Sa Coma habíamos salido unos 400 (¿?) y todos estuvimos en las Torres. Luego establecimos unas avanzadillas formando semicírculo dominando el valle posterior a dichas posiciones, de cara al Norte.

¿No les llegaron refuerzos?

Sí; después que se marchara Bayo llegaron más fuerzas de las que por la mañana se habían quedado en la playa, y , al anochecer, arribaron los del Transporte Marítimo, procedentes de Cabrera. Todos los del Transporte Marítimo eran de CNT, y entre ellos, como ya dije, estaban Lechas, Yago y Maeztu.

¿No dice Bayo en su famoso libro que los anarquistas de Cabrera desembarcaron en Porto Cristo?

Bayo lo dice, pero no es así; los anarquistas de Cabrera, con Yago, Maeztu y Lechas al frente, desembarcaron en las playas de Sa Coma en la tarde del domingo 16 (¿?) de agosto.

Entonces, ¿por qué Bayo, y muchos más, atribuyen el fracaso del desembarco en Porto Cristo a los anarquistas?

En Porto Cristo desembarcaron fuerzas del PSUC, comunistas, Ezquerra Catalana, Ezquerra Republicana, UGT, marinos (que fueron los que pusieron pie en Cala Anguila) y un reducido grupo de CNT, que puede considerarse diseminado, y que no estuvieron controlados por la Columna Roja y Negra. ¿Cómo podía calificarse el desembarco de Porto Cristo como ‘el anárquico desembarco de los anarquistas…’ si ellos eran pequeña minoría entre tanta tropa?

Perdona que insista, Rubio, pero Bayo no lo dice así. Vamos a volver a lo que el Capitán escribió en sus memorias del desembarco. Dice textualmente: “Los anarquistas de Porto Cristo, al efectuar su contacto con tierra en un sitio muy diferente al por mí designado, prusieron en peligro la vida de toda la Columna de Baleares, que en su inconsciencia y en su indisciplina, al internarse carretera adentro, marchando alegremente ‘camino de Palma’… sembraron aquella de cadáveres, desmoralizando a toda la fuerza, y en su huida, cuantos botes, barcas y barquichuelas encontraron en el puesto, lanzaronlos al mar para acudir de nuevo a los barcos que les habían traído aquella noche a las costas mallorquinas. ­–Las fuerzas mías recogieron varias docenas de botes, algunos abandonados completamente, otros con muertos en los mismos y algunos con tripulantes impacientes. –Al día siguiente, llegaron a nuestras playas unos cuantos participantes de aquella terrible huida y de aquel triste incidente hijo de la imprevisión, de la ignorancia y de la indisciplina militar. –Recibí la visita de aquellos supervivientes, que contándome el motivo de su fracaso me juraron que nunca más volverían a desobedecer órdenes del mando y que estaban dispuestos a colaborar en nuestras obras en las mismas condiciones que el resto de las demás fuerzas” Bayo es categórico, Rubio.

Todo esto es falso, absolutamente falso.

¿Cuál es la razón, entonces, de que Bayo os achaque a vosotros, los anarquistas, el desastre del desembarco en Porto Cristo?

Bayo defendió siempre a Zapatero, que tenía a su mando el sector Porto Cristo, mostrándolo como un gran estratega. Yo no tengo nada que objetar a esta opinión de Bayo, pero la historia de los hechos demuestra que las fuerzas que atacaron Porto Cristo no supieron cumplir con la misión recibida en el desembarco, que no era, precisamente, la de ocupar el casco urbano de Porto Cristo –la parte alta, se entiende-, pues no creo que Bayo ordenara la ocupación del poblado sabiendo su situación militarmente no defendible. Y atribuir el desastre a los anarquistas resulta absurdo, pues los anarquistas desembarcados en Porto Cristo eran tan poco que apenas llegaban a medio centenar. No olvidemos que ya en Maó, antes de la salida de los expedicionarios se hablaba de la concentración de CNT en Punta Amer. Lo que dice Bayo de los anarquistas en Porto Cristo no tiene sentido, porque el auténtico grupo anarquista donde desembarcó fue en Sa Coma, en la tarde del 16 de agosto.

Entonces, los anarquistas no provocaron trastorno alguno.

Ni en aquella fase del desembarco, ni en ninguna otra. Podemos reproducir también lo que dice Bayo a continuación de los párrafos que hemos copiado de su libro: “-No volvieron a dar motivo (los anarquistas) a una pequeña queja mía durante los veinte días que estuvimos en aquella bella isla, o sea hasta que el gobierno nos dio la orden de retirarnos. Los anarquistas se portaron desde entonces con una sensatez y con una disciplina, que nadie hubiera podido pensar en aquella juventud que abominaba del orden y de una organización de esquema rígido”.

Volviendo al desembarco en Porto Cristo, sí se ocupó la población mientras Bayo sólo la había citado como límite del desembarco se entiende porque, al saberlo, se enfadó tanto el capitán.

Efectivamente. El poblado de Porto Cristo, por su disposición casi en embudo hacia el mar, no era un objetivo prioritario. El plan era desde la parte alta, por Sa Carrotja, Es Regalo (¿?) y Na Marineta, llegar a la carretera de Manacor.

(Peu de foto: Por este camino, que parte de las casas de Sa Coma, salieron los 400 hombres de la Columna Roja y Negra hacia las Torres, que aparecen como dos diminutos puntos claros sobre la loma del centro. El objetivo se presentaba sin obstáculos).

Perdona la insistencia, Rubio; para dejarlo de una vez, ¿no se puede atribuir desastre alguno a los anarquistas, en el Porto Cristo del 16 de agosto?

Insisto, ninguno. Lo que sí realizó un pequeño grupo de CNT, quince o veinte hombres como máximo, es una hermosa gesta humanitaria en una cueva donde se habían refugiado muchas personas que huían de Porto Cristo.

¿En qué cueva?

En la de Can Frau, a unos centenares de metros de Porto Cristo, muy próxima a la carretera de Manacor.

Rubio; si te parece, hablamos de ello en otra ocasión, porque estábamos en Sa Torre Nova cuando Bayo vino a veros y será mejor no perder el hilo del relato. ¿Te parece?

De acuerdo. Pero tenemos que hablar de este suceso de Sa Cova de Can Frau porque vale la pena, ya que es claro indicativo del talante de nuestros hombres.

Por supuesto que sí.

OCUPACIÓN DE SES TALAIES

¿Qué hicisteis, Rubio, en la tarde del 16 de agosto, luego que Bayo regresara a Sa Coma y vosotros quedarais en las Torres?

Me ocupé de organizar 400 hombres para llevar a cabo la operación Talaies ordenada por Bayo. Como dije antes, fue llegando más tropa hasta las Torres y sus inmediaciones, reorganicé la Columna y a eso de la medianoche, en fila india, partimos en dirección a Son Carrió, aunque el pequeño pueblo no fuera nuestro objetivo, sino el vértice Talaies.

¿Marchabais sin resistencia?

Al llegar a unas casas de campo conocidas por Son Amagat mantuvimos un breve tiroteo, quizá solo durante unos minutos, y las ocupamos también sin víctimas. El enemigo abandonaba.

Pero os hizo frente en Ses Talaies.

Sí, allí encontramos más resistencia. Sobre las cuatro de la madrugada, ‘a trenc d’auba’, el enemigo se parapetó en los molinos y los alrededores de Son Carrió, hostigándonos intensamente.

¿A qué hora ocupasteis las Talaies?

Poco más o menos a las seis de la mañana del lunes 17 de agosto. Dominada la posición, con unos 200 hombres seguimos la cresta de la colina a lo largo de 400 o 500 metros, que dominaban Son Carrió. Poco después reforzaba las posiciones una Centuria de Menorca, una de Mallorca –llamada de las Olimpiadas- y un grupo del POUM (trotskistas) que mantenía una gran rivalidad con los comunistas del partido.

¿Tampoco tuvisteis víctimas?

Foto 259. Següent, 260 ja és la 4ª entrevista!!!

(4)

PORTO CRISTO, 16 DE AGOSTO: SA COVA DE CAN FRAU

Tenías que contarnos, Rubio, lo que pasó en Sa Cova de Can Frau, aquella tarde del 16 de agosto de 1936.

Sí. Hablamos del desembarco de Porto Cristo y de cómo los anarquistas eran apenas medio centenar, cifra esta de escasa consideración entre las numerosas fuerzas desembarcadas, pertenecientes al PSUC, comunistas, Ezquerra Republicana, UGT, marinos, Ezquerra Catalana, etc.

La desorganización del desembarco de Porto Cristo es evidente, por lo que no es preciso insistir sobre ello. Lo que sí sí es que ante esta desorganización, un grupo de 15 o 20 hombres de la CNT, de estos que hay que considerar diseminados, decidieron actuar de fuerza de choque y conocer, por lo tanto, la situación real del enemigo. Para ello salieron de Porto Cristo, paralelos a la carretera, y bajaron hacia el Pont de na Llebrona.

¿Sin encontrar resistencia? ¿Cuándo ocurrió eso?

Fue por la tarde del mismo día del desembarco, y las fuerzas defensoras se habían retirado entre Es Coll y Sa Marineta. Supongo les hostigarían, pero sin consecuencias.

¿Qué ocurrió en Can Frau?

Can Frau es una pequeña extensión de terreno situada a la derecha de la carretera, según se sale de Porto Cristo, junto a la curva del Pont de Na Llebrona. Hay una casa de payés, de dos plantas, que se conserva todavía, aunque no vive nadie en ella. Frente al portal principal de la casa, una cisterna de brocal muy rudimentario.

Volvamos al 36, Rubio.

Nuestros hombres, cuyo único distintivo era un pañuelo rojo y negro en el cuello, cumpliendo una misión elemental de los combatientes –que es tomar contacto con el enemigo- al llegar junto a una de las cercas de Can Frau vieron un hombre que sacaba agua de la cisterna. Le rodearon y le interrogaron y aquel hombre acabó por confesar que en una cueva situada a poquísima distancia estaban unas cuarenta personas, muchas de ellas mujeres y niños, que habían huido de los tiros de Porto Cristo. En efecto, a escasa distancia de la casa, muy próxima a la carretera, había –existe aun- una pequeña cueva natural, a la que se accede por cuatro o cinco amplios escalones situados entre dos muretes de piedra, y hasta ella fueron los de la CNT invitando a salir de ella a cuantos la ocupaban. Y como se mostraran remisos a abandonarla, los anarquistas, comprendiendo el peligro que podrían correr aquellas gentes escondidas en una cueva situada en terreno propicio al combate, -como en efecto sucediera poco después- les amenazaron con tirarles una bomba de mano si no salían de inmediato.

Qué remedio.

Salieron unas 40 mujeres y niños, y los milicianos, para calmar a los pequeños, les tomaron en brazos y los besaban y acariciaban.

Rubio; ¿no estamos haciendo una guerra idílica?

Así fue (1). Luego preguntaron si las fuerzas fascistas estaban cerca, y al no obtener respuesta, pidieron que uno de los hombres les acompañara, puesto que era del lugar y conocería los caminos, hasta contactar con el enemigo, pero cuando habían avanzado unos cien metros en dirección Sa Marineta pudieron observar al enemigo. No hubo tiroteo; los milicianos decidieron prevenir al mando y regresaron a Porto Cristo, y muchos de los que estaban en la cueva decidieron seguirles y quedaron en zona roja.

EL GRUPO ANARQUISTA 19 DE JULIO

También quedó pendiente, Rubio, que nos hablaras del Grupo 19 de Julio. ¿Quiénes integrabais este Grupo?

Al Grupo 19 de Julio lo integramos seis amigos que coincidimos en Barcelona cuando los sucesos de julio del 36. su matiz era puramente anarquista, y nuestra primera acción conjunta fue la decisión de partir para Mallorca cuando supimos que se preparaba el desembarco.

¿Quiénes integrabais el Grupo 19 de Julio?

Donoso, de Puertollano, Ciudad Real. Era el administrador del semanario Tierra y Libertad, órgano regional de la FAI. Se editaba en Barcelona.

¿Cómo se llamaba Donoso?

Justo. Justo Donoso, pero los anarquistas nunca nos aludimos por el nombre sino por el primer apellido.

Otro integrante del Grupo

Gelabert, periodista barcelonés, colaborador de la revista Estudios y Tiempos Nuevos, y del periódico Solidaridad Obrera. Nos encontramos en las barricadas del barrio de Sant Pau, y allí concretamos lo de la expedición a Mallorca.

Otro. Faltan cuatro.

(…), que era cuñado de Donoso. Se llamaba Crescencio, si quieres el nombre. Y era ferroviario anarcosindicalista.

Faltan tres.

Mateu, de Sabadell. Este era militante anarquista.

Dos…

(…) de Elche. Era albañil.

Falta el Rubio.

Y El Rubio, del Sindicato de la Piel.

LA FILOSOFÍA DE LOS ANARQUISTAS

Antes de seguir con vuestra intervención en son Carrió, Rubio, sería preciso una aclaración sobre vuestro pensamiento. ¿Cuál era, realmente, la filosofía anarquista que informaba el Grupo 19 de Julio?

Predecir la futura estructura de la sociedad con precisión matemática, sería absurdo. Por ello no cometeremos el error de los políticos que presentan soluciones para todos los problemas, que por engañarnos (¿?), fallan de una manera estrepitosa porque no tiene en cuenta la constante evolución humana, siempre constreñida por una muralla de contención.

Somos una manifestación social que (…) con los cimientos del re´gimen capitalista, con su ética, que la bancarrota en su aspecto (…) de la represión política ya sea democrática o en capitalismo de Estado.

Creemos en la evolución (…) de la humanidad, per la historia nos enseña que el Estado es un mal (…) que destruye la libertad del individuo, de las colectividades humanas, y (…) la solidaridad universal (…)

El hombre no es malo, el hombre se vuelve malo por inductivos y circunstancias; los intereses privados y la circunstancia de ser reprimido, al ser supeditado a un sistema caduco como el sistema capitalista y por un instrumento tiránico como es el Estado.

Tres factores nos preocupan; el capitalismo, el Estado y la ignorancia. Contra ellos van dirigidos nuestros esfuerzos; pensamos en un hecho violento, en la revuelta que nos puede llevar al hecho que abra paso a una evolución sin (…), constante, derrotando el mito fetichista del capital y el Estado. Si la sociedad está montada sobre bases falsas no odemos esperar, aun luchando con mucho ardor, más que un ligero progreso con adiciones y variantes. Y no es la condición del hombre así mejorada que conducirá a perfeccionarla. Si la organización de la sociedad es mala, si ella reposa sobre bases, falsas, decepcionadoras y crueles, no hay que pensar en ponerle paliativos en sus formas existentes, hay que pensar en su transformación radical y completa.

Entonces trabajaremos por y para la evolución, es decir, el progreso: no desestimaremos las cosas buenas que nuestros antepasados nos hayan legado, pero no dudaremos en destruir las cosas muertas que ya n serán más verdad y empujaremos aquellas que se nieguen a morir. ¡Tendremos tantas cosas a realizar, que pueden y deben nacer! Destruiremos, no cabe duda, pero ya sabemos lo que en su mismo sitio tenemos que construir. Porque no se destruye nada si no se construye.

Deben puntualizarse las Bases, digo bien, las bases que han de regir las nuevas formas de convivencia que conduzcan a la realización de la justicia y de la armonía cimentadas sobre una nueva Ética y principios sociales, despertando en el individuo como en la colectividad el sentido de responsabilidad social. La cuestión económica de la actual sociedad impide al hombre vivir en armonía con las leyes naturales.

    1. Testigos del hecho nos han corroborado este relato de El Rubio. Uno de ellos, incluso, afirma que alguien de la cueva fue contratado como conductor del coche que utilizaba el Capitán Bayo.(Peu de foto: Interior de la Cueva de Can Frau, hoy convertida en aprisco. Ahí se vivieron horas de angustia que acabaron sin sangre).